Ahora somos 2

Si soy cuaima se abre a nuevas opiniones e invita a
una cuaima venezolana que habita en la espesura bonaerense. Veneno criollo con
calidad de exportación. Ahora pluralizadas y doblemente cuaimatizadas, decimos:
SI, SOMOS CUAIMAS... ¿Y QUÉ?


jueves, abril 12, 2007

Carta #1: contradicción

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
A todos nos ha pasado.


Voy a optar por obviarte... si, obviarte... no te voy a bloquear en el messenger, pero tampoco te voy a responder. Mucho menos contestaré tus llamadas y/o/u mensajes de texto.

Imagino que debes estar preguntándote el por qué de mi actitud inmadura y pueril... la razón es muy simple: no soporto que me pongas nerviosa.

Odio cuando me ves con tus ojos almendrados y se me revuelve el estómago. Trato de esquivar tu mirada pero no se por qué demonios siempre la encuentro justamente a la altura de mis pechos... Odio cuando me haces una pregunta y no tengo la respuesta; me ves con esos ojos tan límpidos y profundos, tratando de escudriñar mis más oscuros secretos.

Detesto ese perfume que usas, si, el que también le echas a tu carro al salir del autolavado... el que dejas impregnado en mis camisas, que luego debo usar al dormir, para tratar de soñar contigo.

Y no quiero hablar acerca de tu repugnante tono de voz... me da rabia (ARRECHERA) cada vez que me llamas para invitarme a salir y hablas bajito, como para que nadie escuche... Y me llega a los tuétanos... Y me enfría todo el cuerpo... Y se me cae el teléfono de las manos... Y ... ¿Y?

Se suponía que iba a ser sólo sexo... ¿recuerdas?

Te voy a obviar porque te estás convirtiendo en un peligro...

sábado, marzo 10, 2007

...

Fuimos cobardes... si FUIMOS, en plural.

Uno de mis tantos errores contigo fue creer que podía existir algo entre nosotros. Y uno de los tuyos fue echarte para atrás a última hora, cuando ya sabías y sentías que podíamos tener una relación sumamente especial.

Luego me tocó a mi... meses después te decidiste y fui yo por comodidad, por flojera y por miedo, quien no echó pa'lante.

Lo menos que hay es rencor... y sobra cariño.

La llamada de hoy fue una de las sorpresas más especiales que me han dado en mucho tiempo! Me hiciste recordar lo que sentía cuando hablábamos, cuando te veía, cuando me tocabas... casi me puse tan nerviosa como antes... y aún tengo una sonrisa empotrada.

Te quiero... y mucho!!

No voy a decir ni tu nombre ni tu a.k.a... pero tu sabes quién eres.